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La Laguna
Entre los diversos títulos de honor que dan prestigio a San Cristóbal de La Laguna, es el de Bien Cultural Patrimonio de la Humanidad, otorgado por la UNESCO el 4 de diciembre de 1999, el que mejor pregona la importancia de su historia y el papel trascendental que la ciudad ha jugado en la configuración y desarrollo de las corrientes urbanísticas y sociales, que cristalizaron en el renacimiento y pronto serían trasplantadas a América.
 
San Cristóbal de La Laguna fue la primera población moderna establecida en Tenerife, cuando la isla fue anexada a la corona de Castilla a finales del siglo XV. Aquí se experimentaron y expandieron las nuevas ideas de "ciudad institucional". Esta concepción urbanística fue un patrón que pronto sería trasladado a tierras americanas.
 
 
Hoy, San Cristóbal de La Laguna, tercer población por rango y habitantes del Archipiélago canario, es un municipio singular -capital universitaria y eclesiástica-, además de sede de diversos organismos de carácter autonómico -cuajado de hermosos contrastes y de secretos sorprendentes-, con innumerables testimonios de su ayer y de su hoy.
 
San Cristóbal de La Laguna fue la primera población y capital de Tenerife durante más de tres siglos. La fundó el conquistador y primer Adelantado de Canarias, D. Alonso Fernández de Lugo, en 1495. Desde su fundación, el crecimiento de la ciudad fue espectacular, lo que se debió fundamentalmente al asentamiento de comerciantes, labradores, artesanos y gente de variados oficios. Portugueses, genoveses, andaluces, catalanes y mallorquines entre otros contribuyeron a configurar el carácter peculiar de la ciudad, el espíritu de sus habitantes y el estilo inconfundible de su perfil urbano.
 
La Laguna se extiende en la actualidad en un amplio término municipal, desde la cumbre hasta el mar, que comprende el casco histórico y su amplio cinturón urbano, enclaves agrícolas como Tejina, importantes áreas de expansión industrial como Taco, y caseríos como Chinamada en el macizo montañoso de Anaga, en los que se mantienen puras hermosísimas tradiciones isleñas. También la franja litoral desde Punta del Hidalgo y Bajamar hasta Tejina y Valle de Guerra, muy grata por la benignidad del clima y por la belleza del paisaje, en el que predominan los parajes de lavas volcánicas y pequeñas caletas negras.
 
 
 
 
 
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Durante siglos, San Cristóbal de La Laguna fue árbitro de la vida política, económica y social de Tenerife. Desde la ciudad se gobernaba toda la isla, hasta que se constituyeron los actuales ayuntamientos, en la primera mitad del siglo XIX. De esta larga etapa de predominio conserva un inconfundible señorío, manifestado en su arquitectura y la sobria belleza de sus principales templos y edificios públicos.

Destacan principalmente la fachada plateresca de la antigua Casa del Corregidor, de la primera mitad del siglo XVI; las de las casonas o palacios de Nava y Grimón (s. XVI- XVIII), y del Valle de Salazar (s. XVIII), que constituyen ejemplos máximos de la arquitectura civil de las Islas Canarias; las sencillas pero elegantes fachadas de la Casa San Martín (finales del s.XVI), Casa Bigot (1654), con elegante balcón corrido en la tercera planta, igual que en las casas Mustelier y Franco de Castilla (ambas del s. XVIII), con esbeltos frontones pétreos, todas ellas en la calle Herradores.
 
En la antigua calle de La Carrera (hoy Obispo Rey Redondo), puede visitarse la Casa de Porlier (s. XVII) junto al Teatro Leal -recientemente reinaugurado-, de estilo ecléctico con elementos decorativos modernistas (1915), y la Casa Riquel (s. XVII) en la Plaza del Adelantado, obra del maestro Juan Nepomuceno Camejo, del más puro estilo neoclásico: la casa Alvarado Bracamonte, conocida como Casa de los Capitanes Generales.
 
En la antigua calle Real, hoy San Agustín, sobresalen la Casa Montáñez; la Casa Lercaro, hoy Museo de Historia de Tenerife; el Palacio Episcopal y el antiguo Instituto de Canarias "Cabrera Pinto", cuyo claustro mereció encendidos elogios de Miguel de Unamuno.
 
En el plano religioso, la Catedral custodia un insuperable conjunto de tablas flamencas atribuidas al pintor Hendrik van Balen, maestro de Van Dick; el gran retablo barroco de Los Remedios, el púlpito cincelado por Pasquale Bocciardo; y acaso la mejor obra escultórica que se conserva en Tenerife: una excelente talla de la Virgen de la Luz, atribuida a Juan Bautista Vázquez el Viejo.
 
También destacan el tabernáculo neoclásico del canario Luján Pérez (s. XVIII), rematado por un espléndido Crucificado anónimo del s. XVII, y las andas procesionales del Corpus, del más acabado barroco canario.
El templo de Nuestra Señora de la Concepción, primera parroquia de la isla de Tenerife, creado en 1496 y declarado monumento histórico-artístico nacional en 1947, conserva un bellísimo púlpito labrado en madera de cedro, la pila de cerámica sevillana del siglo XV, donde fueron bautizados los primeros cristianos tinerfeños, la custodia de madera con que se celebró el primer Corpus de Tenerife, y las diversas efigies representativas de la mejor escultura canaria y europea, así como valiosas piezas de orfebrería realizadas en la Escuela de Platería de La Laguna.
 
En la Iglesia de Santo Domingo se guarda la pila de piedra roja del país, donde recibió el bautismo el Beato José de Anchieta, apóstol del Brasil y fundador de Sao Paulo; los frescos del artista castellano Mariano de Cosío (s. XX) y la gran custodia procesional de Ildefonso de Sosa (s. XVIII), sin duda la más importante de las custodias labradas en Canarias.
 
Los conventos de clausura de Santa Catalina y Santa Clara muestran, igual que la Iglesia de La Concepción, interesantísimos artesonados mudéjares estofados y policromados.
 
En el Santuario de San Francisco se venera, en un gran retablo de plata repujada (s. XVII-XVIII), la imagen del Cristo de La Laguna, la de mayor devoción en las Islas Canarias y máximo exponente de la imaginería religiosa que se guarda en el Archipiélago. Fue donada por el duque de Medina Sidonia y llegó a Tenerife en 1520. En su honor se celebran siempre grandes fiestas anuales, durante la primera quincena de septiembre.
 
También es muy interesante la Iglesia del que fue Hospital de Dolores, donde se conserva el retablo de Pedro López de Villera, con retrato del donante de 1513, considerada la obra más antigua pintada en Canarias.
 
Más información en www.aytolalaguna.com
 


 

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LA LAGUNA
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